Llegaron los 21 de Pez

Revolviendo papeles viejos —de esos que uno guarda sin saber bien por qué— apareció la primera factura de Ojo de Pez.
Fecha: 5 de febrero de 2005.

Ahí empezó todo. Sin plan maestro y sin saber exactamente a dónde íbamos a llegar. Solo con una idea clara: hacer creatividad local con identidad, con carácter, con voz propia, aun cuando eso implica incomodar, discutir, polemizar… y muchas veces nadar claramente contra la corriente.
Parece que fue ayer, pero pasaron 21 años desde que arrancamos esta odisea llamada Ojo de Pez junto a mi amigo y socio de los comienzos, Esteban Aguirre. Con Esteban compartimos aventuras, aprendizajes, errores, aciertos y muchas historias que hoy ya son parte inseparable del ADN de la agencia. De esas que no figuran en los portfolios, pero que construyen cultura.
Si miro para atrás, no veo solo campañas o proyectos. Veo procesos, decisiones difíciles, cambios de rumbo, momentos de crecimiento y otros de aprendizaje profundo. Veo una forma de hacer, de pensar y de mirar la creatividad que se fue consolidando con el tiempo. Una manera de entender que las ideas importan, que el contexto importa y que la creatividad no es decoración, sino una herramienta real para generar impacto.
Trabajamos en escenarios muy distintos, con desafíos de todo tipo, acompañando nacimientos, transformaciones, aniversarios y nuevas etapas. Esa diversidad fue formando algo que hoy sentimos muy propio: un estándar alto, exigente y honesto, que no nació como objetivo, sino como consecuencia de tomarnos el trabajo en serio.
Durante muchos años compartimos proyectos en entornos altamente competitivos, diversos y complejos, que nos obligaron a elevar la vara constantemente. Esa experiencia nos hizo mejores y sigue marcando la forma en que encaramos cada desafío hoy, sin perder nunca la identidad local ni la mirada crítica.
Pero si hay algo que nunca cambió es esto: Ojo de Pez siempre fue su gente.
Pasó muchísima gente por Ojo de Pez. Incontables talentos creativos: de arte, redacción, planners, productores, cuentas, cms, contents, administración, medios y directore/as con mucho seniority para liderar cada departamento. Personas que estuvieron poco tiempo y otras que hicieron acá una parte enorme de su camino profesional.
Sería imposible nombrarlos a todos sin cometer injusticias. Pero sí quiero decir algo con total certeza: las personas pasaron, pero los valores quedaron. Y esos valores se sostuvieron gracias a la confianza y la colaboración mutua: entre equipos, con clientes, con socios, con aliados estratégicos y todas las personas que transforman ideas en experiencias reales.
Ojo de Pez siempre fue —y seguirá siendo— una construcción colectiva.
La curiosidad.
La innovación constante.
La obsesión por hacer mejor trabajo.
El respeto por las ideas.
Y una regla clara que nos acompañó siempre: cero bullshit.
Eso fue —y sigue siendo— Ojo de Pez.
Hoy celebramos estos 21 años bajo el concepto “21 de Pez: mayoría contra corriente”. Porque cumplir 21 no es solo madurar: es tener la experiencia suficiente para saber cuándo seguir nadando igual… y cuándo cambiar de dirección. Es entender que crecer no siempre es ir más rápido, sino ir mejor.
En las próximas semanas vamos a compartir 21 campañas que resumen nuestra historia. Algunas polémicas, otras emotivas, todas honestas. Cada una empezó igual que aquella primera factura del 5 de febrero de 2005: con una idea, alguien que confió y muchas ganas de hacer algo distinto.
Como dice uno de mis grandes referentes, Rory Sutherland:
 “No todo lo que importa se puede medir, y no todo lo que se puede medir importa.”
Nosotros elegimos seguir apostando a lo que importa.
Gracias por ser parte de esta contra corriente.
Un abrazo,
Manu Peña

Cofundador y CEO de Ojo de Pez
 

Suscribite al newsletter